Secretariado Diocesano de CatequesiMar del Plata - Argentina
Equipo de catequesis de adultos     

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R.I.C.A.

Formación de catequistas de adultos
(ENADIR 2000)

Exposiciones Justino ENCA 2007 (mp3) 1 2 3

El catecumenado (ENCA 2007

Comunicado final (ENCA 2007)

CAFA, iniciación cristiana y catecumenado (ENCF 2008)

Carta final ENCF 2008

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Caná

Subsidios para reuniones de grupos de parejas matrimoniales.

Se alternan temas de diálogo como pareja y temas sobre la educación de los hijos

Se parte de situaciones de vida iluminadas desde la Palabra de Dios

1. Los padres, primeros educadores de sus hijos.pdf
2. Mandados a hacer.pdf
3. Los padres, pedagogos de sus hijos.pdf
4. La conveniencia.pdf
5. El diálogo entre padres e hijos.pdf
6. Las vacaciones.
7. Educar en la verdad.pdf
8. Buena educación.pdf
9. Educar en la libertad
10. Diez mil problemas por día

Grupo
Bíblico
Estudio bíblico en profundidad, desde la oración y reflexión grupal

B1. Qué es la Biblia
B2. Quiénes son los autores de la Biblia
B3. Cual es el contenido de la Biblia
B4. Síntesis
B5. El tiempo de Jesús parecido al nuestro
B6. El evangelio de Marcos
B7. El evangelio de Mateo

B8. El evangelio de lucas
B9. El cuarto evangelio
B10. Las tres cartas de Juan
B11. Carta a los hebreos
B12. Carta de Santiago
B13. 1ª de Pedro

B14. Judas y 2ª de Pedro
B15. Cartas de San Pablo I
B16. Cartas de San Pablo II
B17. Cartas de San Pablo III
B18. Apocalipsis
Pentateuco

En
Camino
con Jesús

Retiros y encuentros para la iniciación en el seguimiento de Jesús de jóvenes y adultos, en linea catecumenal.
Tiempo de duración aproximado: un año

 

1ª etapa: Camino de Damasco (retiro de dos días completos)
       Se comienza un viernes por la tarde y se termina el domingo por la noche.
       Objetivo: encuentro con Jesús en forma viva, como Saulo en el camino de Damasco.

2ª etapa: En casa de Ananías (8 encuentros)
        En los encuentros semanalesw de aproximadamente dos horas, se revive el "discipulado" de Saulo-Pablo y se profundiza en la propuesta de Jesús.

3ª etapa: Camino de Emaús (retiro de un día y medio)
        Se comienza el sábado por la tarde y se concluye el domingo a la noche.
       Objetivo: vivencia de los sacramentos de la iniciación cristiana.

4ª etapa: En casa de Juan Marcos (8 encuentros)
       De regreso a la sala de la última cena, que la tradición identifica con la casa de Juan Marcos, se profundiza el seguimiento de Jesús en la comunidad de los discípulos.

5ª etapa: Camino de Jericó
     
Una jornada completa para actualizar la parábola del buen samaritano como compromiso y misión del cristiano en el mundo de hoy

Camino de Damasco (html)
ambientación    presentaciones    Dios habla en la vida    Dios habla en la Biblia    libertad    ojos que no ven    comunidad    sexualidad    Cristo    ideal    retiro    examen    cruz vacía    hijo pródigo    Maria    rosario    felices    hoja de ruta    roca y arena

En casa de Ananías (pdf)
1 Aquí no valen parches
2 Lo nuevo nace pequeño
3 La fuerza del Reino
4 ¿También pecadores en casa de Jesús?
5 Parábola del sembrador
6 El trigo y las malezas
7 ¿Pescamos con red o con anzuelo?
8 En casa con la nueva familia de Jesús

Camino de Emaús
Apuntes (a corregir)

En casa de Juan Marcos (pdf)
1 Una comunidad con sabor a Reino-a
1 Una comunidad con sabor a Reino-b
1 Una comunidad con sabor a Reino-c
2 Somos perdonados para perdonar
3 La alegría más grande del mundo
4 El Pan de la comunidad-a
4 El Pan de la comunidad-b
5 Por un pedazo de pan-a
5 Por un pedazo de pan-b
6 Felices los que comparten su pan
7 ¡Qué linda la gente que tiene memoria!
8 Danos hoy nuestro pan de cada día
 

ORIENTACIONES BÁSICAS SOBRE CATEQUESIS DE ADULTOS

PROPUESTA


1. PRESENTACION
1.1 Por qué y para qué
1.2 Algunas razones

2. EL INTERLOCUTOR DE LA CATEQUESIS DE ADULTOS
2.1 Concepto de adulto
2.2 Etapas en el desarrollo del adulto
2.3 Características del adulto
2.4 Contexto del adulto.

3. LA CATEQUESIS DE ADULTOS DENTRO DEL PROCESO EVANGELIZADOR
3.1 El proceso Evangelizador
3.2 Las etapas del proceso evangelizador
3.3 La prioridad de la catequesis
3.4 La catequesis de adultos como forma principal de catequesis

4. FINALIDAD Y TAREAS DE LA CATEQUESIS DE ADULTOS
4.1 Finalidad de la catequesis de adultos
4.2 Tareas fundamentales de la catequesis de adultos

5. PEDAGOGIA Y METODOLOGIA DE LA CATEQUESIS DE ADULTOS
5.1 La pedagogía
5.2 La metodología

6. ETAPAS DE LA CATEQUESIS DE ADULTOS
6.1 Catequesis Kerigmática.
6.2 Catequesis de Iniciación
6.3 Integración a la comunidad
6.4 Formación para la misión.

7. EL CATEQUISTA DE ADULTOS
7.1 Su necesidad e importancia.
7.2 Su misión: educador básico integral.
7.3 Su lugar: al servicio de un único ministerio.
7.4 Su formación.

1. PRESENTACION

1.1. Por qué y para qué

No hay duda de que el Siglo XX que estamos por concluir ha sido un siglo, de mucha. conciencia y creatividad en la vida de la Iglesia, especialmente en la catequesis; El Vaticano II es sin duda el acontecimiento más importante, recoge los dones que el Espiritu ya había promovido. Al fin del Siglo la publicación del Catecismo de la Iglesia, Católica (1992) y el Directorio. General para la Catequesis (1997) vienen a cristalizar gran parte de lo vivido en catequesis convirtiéndose así en puntos de referencia obligados.

Junto a las grandes intuiciones, orientaciones y acciones, ha habido sin duda espacios importantes que no han sido llenados, uno de ellos es la catequesis de adultos. La renovación la catequesis de adultos es relativamente reciente.

La catequesis, es necesario reconocerlo, generalmente se ha centrado en la etapa de la niñez en donde se ha concentrado la organización, los agentes, los recursos... etc. ¿Resultados? Un alto porcentaje de adultos no suficientemente evangelizados, poco practicantes y hasta alejados. Esto nos habla de la debilidad y hasta de un vacío del kerigma en nuestros programas de catequesis y aún, dentro de la niñez, la catequesis se ha centrado en el sacramento de la Eucaristía, en la Primera Comunión.

Es necesario devolverle a la catequesis su sentido más original. Hemos de dar un viraje fundamental para que la catequesis de adultos "sea considerada como la forma principal de la catequesis, a la que todas las demás, ciertamente necesarias, de alguna forma se ordenan. Esto implica que la catequesis de otras edades debe de tenerla como punto de referencia y articularse con ella en un proyecto catequético coherente de pastoral diocesana" (DGC 59; Cfr CT 43). Podríamos sintetizar las razones para promover este viraje de la siguiente manera.

1.2. Algunas razones

Razón histórica. En la más genuina tradición cristiana la catequesis propiamente dicha ha sido la de adultos; recordemos el catecumenado bautismal de los primeros siglos que se convirtió en el modelo de la catequesis.

La identidad cristiana. En un mundo secularizado como el de hoy la meta final de todo proceso catequístico debe ser sin duda forjar la identidad cristiana. Asistimos a un mayor pluralismo religioso, a un relativismo ético moral y a un sincretismo religioso de post modernidad. Hoy se requieren cristianos alegremente confesores de la fe recibida. Se necesita una catequesis no sólo para adultos, sino una catequesis adulta.

La edad de las opciones fundamentales. Es cierto que toda etapa de la vida es importante y crucial, pero son los adultos los que tienen la capacidad de vivir el mensaje cristiano bajo su forma plenamente desarrollada" (CT 43). El Concilio Vaticano II abunda en esta misma razón; cada uno debe prepararse diligentemente para el apostolado, obligación que es más urgente en la edad adulta porque, con el paso de los años, el alma se abre mejor, y así puede uno descubrir con mayor exactitud los talentos con los que Dios lo ha enriquecido... (Cfr AA 30).

La conversión al evangelio de Jesucristo tiene más posibilidad de profundizar y de arraigar en las personas que se enfrentan a situaciones decisivas. El adulto, como persona que ha realizado en su vida abundantes proyectos, alcanzados unos y otros no logrados, es quien mejor puede aceptar libremente y comprender el carácter salvífico de la fe cristiana.

Las personas adultas llevan la conducción de la familia y de la sociedad, sus responsabilidades y decisiones están sujetas a cambios y crisis profesionales. La catequesis, con la palabra de Dios, vendrá a ser la que de sentido, unidad y esperanza a la vida personal, familiar y social. (Cfr DGC 173). En esta edad es cuando la persona es más capaz de adherirse personalmente a Cristo y, al mismo tiempo, puede ser transmisora de la fe; las demás edades volverán su mirada a esta etapa para comparar su pensar y obrar; las nuevas generaciones irán creciendo con la imagen que los adultos les ofrezcan. Son los adultos los constructores de la sociedad.

La realidad demográfica. El aumento numérico de los adultos en nuestro país es un hecho innegable e irreversible; los adelantos de la medicina permiten una existencia humana más prolongada, en México mucha gente supera los ochenta años de vida; los matrimonios mexicanos actualmente tienen solo dos o tres hijos. Esta realidad tendremos que tomarla en cuenta para potenciar la catequesis de adultos en nuestro país; además, por ser los adultos en la familia los primeros educadores de sus hijos, podrían desempeñar mejor dicho compromiso tan olvidado en las últimas décadas.

Teniendo en cuenta esta situación optamos:
- Por una propuesta de catequesis de adultos que integre a la persona en su ser, que organice su personalidad alrededor de la fe cristiana asumiendo todas sus dimensiones.
- Por una catequesis de adultos en íntima relación con la comunidad; la comunidad es origen, lugar y meta de la catequesis.
-? Por una catequesis que asuma la religiosidad popular en toda su riqueza, como acción evangelizadora.
- Por una catequesis que tome en cuenta la demanda que hace el pueblo de Dios de servicios religiosos, principalmente la petición de los sacramentos.


2. EL INTERLOCUTOR DE LA CATEQUESIS DE ADULTOS

2.1. Concepto de adulto

¿Quién es el adulto?. Nos encontramos con un concepto muy condicionado por los diversos contextos socioculturales, espaciales y temporales. De ahí la dificultad de dar una definición de adulto que pueda aplicarse universalmente a todos; pero si podemos valemos de los aportes de las ciencias psicológicas, sociales, pedagógicas, así como de un contexto sociocultural y religioso.

Ante este conjunto de factores y la gran variedad de llamarse y ser hoy adulto, se presenta la necesidad de tener un punto indispensable de referencia para respetar al destinatario adulto y proyectar bien toda la atención pastoral a él dirigida (Cfr COINCAT 1998, 31).

Adulto procede del verbo latino adolescere, que significa crecer, del cual también procede la palabra adolescente, derivada del participio presente de dicho verbo adolescens y significa el que está creciendo o desarrollándose, mientras que adulto se deriva del participio pasado achiltum y, por tanto, significa el crecido, el que ha terminado de crecer o de desarrollarse.

El significado etimológico coincide con la acepción vulgar, ya que se denomina adulto al individuo situado entre la adolescencia y la vejez; es decir, al que ha dejado de crecer y no ha comenzado aún a decrecer.

Adulto es la persona en pleno desarrollo histórico, la cual, siendo heredera de su infancia, habiendo salido de la adolescencia y en camino hacia la vejez, continúa el proceso de individualización de su ser y de construcción de su personalidad, capaz de juzgar por sí mismo de lo que tiene que hacer y de tomar una postura responsable a ese respecto.

2.2. Etapas en el desarrollo del adulto

En el transcurso de cada etapa, la identidad de una persona se realiza enfrentando dos polos antagónicos; estos polos no constituyen alternativas, por el contrario, se trata de establecer un equilibrio y una tensión dinámica entre ellos, de colocarlos en una balanza más que de rechazar uno u otro. El modo de llevar adelante este equilibrio dinámico es único para cada persona, el tipo particular de equilibrio o desequilibrio, establecido por cada uno, determinará siempre su desarrollo futuro; a su vez, esta nueva capacidad proporciona las bases para la etapa futura. En cada etapa un problema concreto se convierte en fundamental y representa un desafió, que muchas veces es vivido como una crisis, pero representa una oportunidad de desarrollo importante en la vida.

El Joven adulto: entre intimidad y aislamiento. Esta etapa comprende tres momentos particulares.

- La transición de los veinte años. Es un importante momento de paso; un tiempo para crear el ideal de vida y forjar la esperanza en una edad adulta plenamente lograda. He aquí algunos elementos característicos de esta fase: exploración de las relaciones más intimas, búsqueda de uno o varios maestros (consejeros) que estimulen y den fundamentos a este sueño, incitando al sujeto a caminar hacia un ideal y a abrirse a las relaciones sociales. Hay importantes tareas que realizar: alcanzar la independencia con respecto a los padres, tener responsabilidad y autonomía, crearse una identidad propia, fijarse unos objetivos a conseguir para realizar el propio sueño o proyecto de vida.

- El periodo de los veinte años. Ahora es necesario encontrar el equilibrio entre la búsqueda de intimidad, sobre todo a través de la relación amorosa con una persona que comparta la vida, y la tendencia al aislamiento. El ideal de vida comporta todavía ilusiones; se le considera como el único camino verdadero que tiene que comenzar a realizarse a través del trabajo y del amor, sin embargo, todavía se está poco seguro en el propio papel del hombre o mujer adultos. El tiempo presente es mejor que el pasado, el futuro aparece como positivo; las relaciones sociales se limitan con frecuencia a un círculo restringido de personas, se desearía adquirir compromisos en todos los campos, pero es necesario tener presentes con realismo las obligaciones familiares que pueden llegar a ser origen de stress.

- El periodo de los treinta años. Se abre ahora un periodo de interrogantes fuertemente centrados sobre uno mismo; el ideal de vida pide un replanteamiento en función de la realidad; el tiempo va siendo percibido como algo más permanente; hay un interés por los aspectos de la personalidad que estaban inhibidos hasta ahora, se revaloriza la carrera y se establece nuevas metas; se asumen nuevas responsabilidades, se acepta la propia identidad de padres, el interés ya no se concentra en la pareja, sino en los hijos. Los adultos van dando sus primeros pasos hacia la interdependencia, tomando conciencia de la doble necesidad de dependencia y de autonomía.

La madurez: entre fecundidad y estancamiento.

A medida que se avanza en la vida, con la edad aumentan también las responsabilidades; las mayores tareas y retos de esta etapa son los de la fecundidad. Se trata de la capacidad de estar en relación vital con los demás más allá del circulo reducido de la propia familia y de los amigos, las personas se sienten responsables de la generación futura y del mundo en el que tendrán que vivir. Este hecho implica el cuidado activo por el bien de los otros y el compromiso por mejorar el mundo en que viven. Los que fracasan en esto caen en un estado de auto absorción en el cual las necesidades y el confort personal ocupan el primer lugar.

Esta responsabilidad explica que surjan, quizá por primera vez en la vida, las grandes cuestiones de interés religioso; las comunidades cristianas pueden ofrecer un ambiente favorable para estabilizar esta transición; ellas proponen también una visión del mundo y opciones éticas que pueden ser transmitidas a las generaciones futuras.

La virtud propia de esta etapa es el cuidado y la solicitud por todo aquello que se ha dado a luz en el transcurso de la vida.

2.3. Características del adulto

La personalidad de cada individuo tiene características diferentes a las de otros sujetos debido a toda la historia personal, social y cultural de cada uno; por eso se dice que el desarrollo de cada ser humano es diferenciado, no en razón de sus características físicas y su equipaje biológico, sino debido al sistema de relaciones económicas, sociales y culturales en que se mueve.

Podemos hablar de algunos rasgos principales de la personalidad adulta madura:
- Poseer una amplia extensión del sentido de si mismo.
- Capacidad de establecer relaciones emocionales con personas de la esfera íntima y no íntima.
- Seguridad emocional y aceptación de si mismo.
- Percibir, pensar y actuar con penetración y de acuerdo con la realidad exterior.
- Ser capaz de verse objetivamente a si mismo y poseer sentido del humor.
- Vivir en armonía con una filosofía de la vida.

2.4. Contexto del adulto

En la catequesis de adultos, además de asumir los rasgos psicológicos del interlocutor, necesita partir de su realidad sociocultural y religiosa y tenerla muy presente a lo largo de todo el proceso de educación en la fe.

Contexto socio cultural

Algunas de las situaciones que caracterizan. el contexto en que se desenvuelve el adulto de hoy son:
- La globalización de la cultura derivada de la introducción de la tecnología en las comunicaciones.
- La complejidad organizativa cada vez mayor en las sociedades desarrolladas.
- La aparición de una sociedad fundada en la información y el conocimiento.
- El acelerado avance de la ciencia y tecnología.
- La mundialización de los sistemas económicos.
- La crisis ecológica que se acentúa cada vez más.
- Las desigualdades y fricciones entre grupos sociales, basadas en distintos factores tales como la cultura, la identidad, la función de los géneros, la religión y el status económico.
- La crisis de los valores.
- La cultura de la muerte que, de día a día, se va generalizando
- La movilidad de la población.
- El desplazamiento de los limites de los ciclos de la vida humana.
- El llamado a la sociedad civil para que contribuya en la solución de los problemas mundiales y la creciente influencia de las organizaciones no gubernamentales.
- El cambio cada vez mayor de las destrezas necesarias para el otorgamiento y mantenimiento del empleo.
- Los cambios relevantes en cuanto a la distribución del trabajo y el desempleo.
- La sobreestimación cultural.
- Los cambios acelerados que alteran la validez de los conocimientos y habilidades
- El surgimiento cada vez mayor de necesidades y demandas de aprendizaje de las personas adultas.
- La necesidad de un aprendizaje dialógico en que cada participante aporta su propia cultura.

Contexto religioso

"Existe una falta generalizada de formación integral en la vida de fe, que ha llevado a asociar la vida cristiana con el cumplimiento de ciertos ritos, en particular con la asistencia a la misa dominical; a aceptar formas laicistas que identifican inconscientemente lo religioso con el culto privado, y en la dificultad creciente de comprender la dimensión social de la fe. Así, el divorcio entre la fe y la vida, se ha agravado, dando origen a una difícil situación que va desde la incapacidad de comprender y responder a la luz de la fe a las diversas realidades y propuestas que surgen en la sociedad contemporánea, hasta el abandono de la misma fe, incluso por el deseo de encontrar solución a problemas espirituales y morales diversos" (CEM, Del Encuentro con Jesucristo a la solidaridad con todos 2000, 109 a). Juntamente con estas limitaciones podemos apreciar a un pueblo fuertemente religioso, con una fe vivida fuertemente al interior de la religiosidad popular.


3. LA CATEQUESIS DE ADULTOS DENTRO DEL PROCESO EVANGELIZADOR

3.1. El proceso Evangelizador

A partir de Evangelá Nuntiandi la Evangelización ha sido considerada en un sentido amplio como realidad rica, compleja y dinámica. "La evangelización es un proceso complejo con elementos variados: renovación de la humanidad, testimonio, anuncio explicito, adhesión del corazón, entrada en la comunidad, acogida de los signos, iniciación al apostolado..." (EN 24). La Evangelización así abarca el conjunto de acciones que la Iglesia realiza para anunciar y hacer realidad el Reino de Dios. Se trata de un proceso con todos estos elementos que deben ser considerados como complementarios y que se enriquecen mutuamente.

3.2. Las etapas del proceso evangelizador

El proceso evangelizador está estructurado en etapas o momentos que podemos enumerar como acción misionera, acción catequética y acción pastoral.

La acción misionera

La acción misionera está dirigida a los no creyentes y a los que viven en la indiferencia religiosa. Es el punto de arranque de la evangelización; es la actividad por la que los cristianos, mediante el testimonio de su vida y el anuncio explícito hacen presente el evangelio y lo dan a conocer a todos los hombres y mujeres.

Este anuncio explícito puede dividirse a su vez en dos momentos significativos: l) - el primer anuncio o kerigma que trata de suscitar el interrogante o la simpatía por la fe cristiana y tiene como núcleo central del mensaje a "Jesucristo, Hijo de Dios hecho hombre, muerto y resucitado que ofrece la salvación a todos los hombres como don de la gracia y de la misericordia de Dios" (EN 27). 2) la pre-catequesis: que trata de lograr con la ayuda de la gracia la fe y la conversión iniciales.

La acción catequética

Esta acción está dirigida a los que han optado por el evangelio y para quienes necesitan completar o reestructurar su iniciación. "Gracias a la catequesis, el kerigma evangélico, primer anuncio lieno de ardor que un día trasformó al hombre y lo llevó a la decisión de entregarse a Jesucristo por la fe, se profundiza poco a poco y se desarrolla en sus corolarios implícitos" (CT 25).

El momento catequético es una etapa de la evangelización que trata de conducir a la adultez en la fe a quienes han optado por el evangelio o se encuentran deficientemente iniciados en la vida cristiana (Cfr CT 18). Va dirigida a los necesitados de un proceso iniciatorio y a llenar lagunas en su iniciación.

Pensando en los adultos podríamos decir que la catequesis va dirigida a los que, mostrando interés por el evangelio carecen de una experiencia de encuentro gozoso con Jesucristo, les falta una síntesis orgánica y significativa del contenido de la fe, no tienen un suficiente conocimiento y manejo de la palabra de Dios, carecen de un nivel adecuado de experiencia comunitaria, del deseo de dar a conocer su fe y de un empeño en trasformar cristianamente su entorno vital.

La acción pastoral

Comporta todas aquellas iniciativas y acciones que una comunidad realiza con los fieles cristianos ya maduros en el seno de la comunidad (Cfr AG 6f, RM 33 y 48), se encamina a seguir educando en la fe a los catequizados para la vida y misión de la Iglesia.

3.3. La prioridad de la catequesis

Cuando decimos que la acción catequética es prioritaria, no queremos decir que la catequesis tenga una preeminencia en el proceso con menoscabo de otros elementos, pues los elementos de la evangelización son todos importantes, pero si no se tiene esa educación en la fe la acción misionera quedaría a la mitad y no habría conciencia de proseguir la misión.

Se necesita entonces un trabajo serio de educación de adultos (Cfr ChL 57) para que la totalidad de la acción evangelizadora funcione bien. Su papel es entonces de fundamentación, pues encontrarán en ella una consolidación de su vida interna como comunidad de creyentes y de su actividad externa como misión. De hecho la catequesis, junto a su función de iniciación, frecuentemente tiene que asumir tareas de misión (Cfr DGC 52); frecuentemente acuden personas a la comunidad a pedir un servicio careciendo aún del kerigma.

3.4. La catequesis de adultos como forma principal de catequesis

La catequesis de adultos al ir dirigida a personas capaces de una adhesión plenamente responsable debe ser considerada como la forma principal de catequesis a la que todas las demás formas de catequesis de alguna manera se ordenan (Cfr DGC 7971-2; CT 43, DGC 59). Esto implica que la catequesis de otras edades, aunque tienen su propia importancia, debe referirse y articularse con ella en un proyecto catequético coherente de pastoral en la comunidad local, es decir, que los procesos catequéticos de la Iglesia no deben realizarse por separado, sino de forma unitaria y coherente. La catequesis de adultos debe ser el principio organizador que da coherencia a los distintos procesos de catequesis; ella debe ser la meta que inspire la catequesis de las primeras edades así como la de la tercera edad.


4. FINALIDAD Y TAREAS DE LA CATEQUESIS DE ADULTOS

4.1. Finalidad de la catequesis de adultos

El fin de toda catequesis es poner a la persona en contacto, en comunión, en intimidad con Jesucristo (Cfr CT 5, DGC 80-83); se propone fundamentar y hacer madurar la primera adhesión a Jesucristo. Esta finalidad se expresa en la profesión de fe en el único Dios: Padre, Hijo y Espiritu Santo.

La catequesis, teniendo como modelo referencial el catecumenado tiene una dimensión fuertemente bautismal,, su meta no es otra que la confesión adulta de una fe depositada germinalmente en el bautismo y asumir personalmente la condición de bautizados. Esta confesión de fe es la manifestación de la entrega a Dios, es decir, no solamente es creer que Dios existe, sino creer que Dios nos revela algo, es la distinción entre credere Deum y credere Deo que San Agustín explica muy bien. El credo apostólico nos relaciona con un Dios comunicativo que actúa a favor de los hombres y mujeres; la confesión de la fe descansa toda ella en la primera palabra que el cristiano pronuncia: CREO EN, palabra que se repite tres veces y se refiere sólo a las personas divinas: Padre, Hijo y Espiritu Santo. Esta confesión de fe en Dios es la proclamación de querer liberarnos de cualquier ídolo que nos esclavice (CEC 2113), es entonces un canto a la libertad.

En la confesión de fe en el Dios uno y Trino los cristianos proclamamos que nuestra existencia humana no es fruto de la casualidad sino fruto de un designio amoroso; manifestamos así que el fondo de nuestro ser es comunión y participación, sabiéndonos amados por el Dios tres veces santo y capaces de amar a los demás. Hay entonces una dimensión doxológica y otra martirial.

La confesión de fe también tiene un sentido eclesial; aunque el cristiano recite en singular el credo durante toda su vida, incluso en la asamblea litúrgica, pues ninguna acción es tan personal como ésta, sin embargo, nuestro credo no es una profesión de aislados sino la profesión del pueblo de Dios que es la Iglesia; el credo y el creemos se implican mutuamente. El cristiano recita el credo en la Iglesia y a través de ella; la fe cristiana es participación de la fe común de la Iglesia (Cfr El credo del pueblo de Dios de Paulo VI; DGC 83; CEC 166-167).

Jesucristo nos dice: 'Ä todo et que me confesare delante de los hombres, yo también lo confesaré delante de mi Padre" (Mt 10,32-33). Tertuliano dirá: “la persecución es el elemento indispensable de toda confesión … La persecución se consuma con la confesión".

4.2. Tareas fundamentales de la catequesis de adultos

Hablemos ahora de las tareas de la catequesis. La catequesis debe inspirase en la manera como Jesús formaba a sus discípulos, Jesús realiza una enseñanza especial con sus discípulos (Mc 4, 10), los enseña a orar (Lc 11, 1), los acompaña, los estimula a imitar sus actitudes (Mt 11,29) y los envía a evangelizar (Lc 10,1; Mc 16,14).

El ritual de iniciación cristiana de adultos (RICA) en el número 19 afirma que la formación catecumenal se obtiene por cuatro caminos:

La iniciación orgánica en el conocimiento del misterio de la salvación. La adhesión de la fe reclama el conocimiento de la fe; la catequesis entonces debe ofrecer una síntesis orgánica y significativa del mensaje cristiano (Escritura y Tradición); de ahí la importancia del símbolo de la fe en la catequesis que es a un tiempo resumen de la Sagrada Escritura y expresión de fe en la Iglesia.

Capacitación básica para orar y celebrar en la liturgia. La fe sólo es verdadera cuando se proclama, se celebra, se confiesa y se hace oración. La catequesis ayuda para que exista la Palabra, la Memoria y el Testimonio (Cfr MPD) 7), es muy importante entonces la vinculación a Jesucristo a través de la oración y la liturgia; será necesario aprender a orar como Jesús, al iniciar al catequizando en la oración individual y comunitaria, educar en las actitudes básicas de toda celebración, privilegiar las celebraciones litúrgicas.

El entrenamiento en las actitudes evangélicas. La catequesis debe de entrenar en las actitudes básicas propias del maestro (Cfr CT 29, AG 13). Se trata de una iniciación a la moral individual y social desde el sermón del monte.

La iniciación en la acción apostólica misionera. Se trata de formar para asumir responsabilidades en la misión de la Iglesia y para saber dar testimonio en la sociedad (DGC 175). La acción apostólica es fruto de una vivencia de fe; primero tenemos que ser discípulos de Jesucristo, ser oyentes de la Palabra; no es solamente educar para la acción de evangelizar sino educar en las actitudes en que debe evangelizarse. El discurso de Jesús sobre la misión es referencia obligada. (Mt 5, 42; Lc 10, 1 20).


5. PEDAGOGIA Y METODOLOGIA DE LA CATEQUESIS DE ADULTOS

5.1. La pedagogía

Hablar de la pedagogía de la catequesis de adultos desde la pedagogía de Jesús, es una invitación permanente a participar en el Reino y a vivir la plena dignidad de los hijos de Dios en relaciones de fraternidad, de acogida y como lugar de participación de todos. De ahí que podemos hablar de los rasgos de esta pedagogía.

Pedagogía experiencial. El Dios que salva y libera no está ausente de las situaciones que viven porque Dios es Señor del mundo y, desde allí, llama al cambio y a la conversión.

pedagogía transformadora. No aparta a la persona de la realidad sino que la lleva a buscar caminos para actuar en ella y trasformarla.

pedagogía comunitaria. La transformación personal y social requiere una experiencia comunitaria como lugar donde se pueden gestar experiencias nuevas de relación, de encuentro y de fraternidad.

pedagogía testimonial. El anuncio es un mensaje que se acoge por la coherencia que existe entre el contenido que se anuncia y el modo de anunciarlo, entre lo que se ha visto y lo que se ha oído.

pedagogía participativa. Genera en el interlocutor una capacidad reflexiva y curativa, estimula el intercambio, promueve el uso de la palabra y las acciones de conjunto.

pedagogía personalizante. Asume al interlocutor en su condición de persona y procura su crecimiento como persona y como cristiano.

.Pedagogía integral. Tiene en cuenta a la persona en todas sus dimensiones, su experiencia, los tiempos y las etapas de maduración que necesita todo ser en crecimiento.

5.2 La metodología

La Guía Pastoral para la Catequesis en México, hablando de los métodos en los números 135 al 139 nos dice " todos los métodos catequísticos se componen de tres elementos principales que la catequesis nunca pierde de vista:
? ? Un punto de partida que se centra en la experiencia de fe del catequista, en el conocimiento de la realidad y en los medios que se usan.
? ? Su proceso que consiste en los pasos para llegar a lo que se quiere alcanzar.
? ? Su punto de llegada que no puede ser otro que la formación integral de los creyentes".


6. ETAPAS DE LA CATEQUESIS DE ADULTOS

Las etapas de la catequesis de adultos nos hablan de una gradualidad inspirada en la misma tradición cristiana y en la naturaleza misma de la catequesis que acompaña el proceso, de conversión de la persona. La conversión es permanente, no se da de una vez para siempre y de forma definitiva (Cfr DGC 89).

Una catequesis bien llevada tiene siempre como punto, de referencia el proceso catecumenal; aunque en general entre nosotros la catequesis no esté dirigida a catecúmenos que no han escuchado el evangelio y no han sido, introducidos dentro, de la Iglesia sino que nos dirigimos a quienes ya están dentro de la Iglesia por el bautismo, por lo tanto, su conversión se fundamenta en el bautismo ya recibido cuya virtualidad debe desarrollarse después (RICA 295;CT 44).

Esta gradualidad en la época de los Santos Padres de la Iglesia se desarrollaba mediante la formación catecumenal: catequesis bíblica como primera etapa, luego la doctrinal y finalmente la mistagógica. Actualmente la Iglesia, hablando de los catecúmenos, en el Ritual de Iniciación Cristiana de adultos describe un proceso gradual dividido en tiempos y grados que se pueden adaptar a los que no han completado los sacramentos de iniciación o a aquellos que habiendo recibido todos los sacramentos requieren de seguir un proceso fundamental y orgánico de reinicio y profundización de la fe. De ahí que hablemos de etapas.

6.1. Catequesis kerigmática

Meta. Desarrollar la primera evangelización en orden a la conversión inicial y explicitar el kerigma en orden a la conversión y adhesión a Jesucristo,

Descripción. Es el punto de partida de todo el proceso de formación cristiana; incluye la primera evangelización y la explicitación del kerigma, del primer anuncio; a veces se le llama pre-catequesis o catequesis kerigmática dirigida a los no creyentes y a los que viven en la indiferencia religiosa (Cfr DGC 62). El mismo nombre nos está indicando que no es propiamente catequesis en sentido estricto, pues ésta promueve y hace madurar la conversión inicial educando en la fe al convertido e incorporándolo a la comunidad cristiana. Se plantea aquí la relación entre primer anuncio y catequesis como de distinción y complementariedad (DGC 61); aunque también es cierto que en la práctica pastoral las fronteras entre ambas no es posible delimitarlas. Existen algunas experiencias donde se muestra. la necesidad de dividir esta etapa en dos momentos: l) - recepción de las personas como simpatizantes que todavía no es manifestación de su fe pero, si de su recta intención, se habla entonces de una preparación de la razón; 2) - el tiempo del pre-catecumenado se dedica íntegramente a la evangelización para que madure el deseo sincero de optar por Cristo.
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El anuncio del evangelio se hará siempre en conexión con la naturaleza humana y sus Se trata de las experiencias de mayor importancia tanto personales como sociales.

El núcleo central será siempre “Cristo que anuncia la salvación, ese gran Don de Dios que es liberación de todo lo que oprime al hombre, pero que es sobre todo la liberación del pecado y del maligno, dentro de la alegría de conocer a Dios y de ser conocido por El, de verlo, de entregarse a El” (DGC 10 1, EN 9).

La catequesis explicitará en sus aspectos más fundamentales el kerigma evangélico de Jesús.

- - Jesús anuncia que Dios es Padre, que está en medio de sus criaturas actuando con su amor y poder (Cfr EN 9).
- - Jesús indica que el reinado de Dios es un don de salvación íntegra: libera del pecado e introduce en la comunión con Dios (Cfr LC 52).
- - Jesús anuncia la justicia de Dios: proclama el juicio divino y nuestra responsabilidad. está al servicio del Reino (Cfr RM 20),
- - Jesús manifiesta que la evangelización incluye la dimensión de un más allá hacia donde se encamina el hombre ya desde aquí.

Signos. En esta etapa se sugiere algún rito de admisión (Cfr RICA 9-13).

6.2 Catequesis de iniciación

Meta. Iniciar básicamente en la vida de fe, en la vida litúrgica y de la caridad del pueblo de Dios a los que, movidos por la gracia, deciden seguir a Jesucristo a quien han dado ya su adhesión.

Descripción. Es la etapa de la catequesis propiamente dicha. “El momento de la catequesis es el que corresponde al periodo en que se estructura la conversión a Jesucristo dando una fundamentación a esa primera adhesión. Así la catequesis al realizar de diferentes formas el ministerio de la Palabra "pone los cimientos del edificio de la fe" (DGC 63-64). El crecimiento interior de la Iglesia, en correspondencia con el designio divino, depende esencialmente de ella; por eso la catequesis es momento prioritario en la evangelización (Cfr CT 13,15), La catequesis de iniciación es un eslabón necesario en la acción misionera y llama a la fe y a la acción pastoral que alimenta constantemente a la comunidad cristiana, pone las bases de la vida cristiana en los seguidores de Jesús (Cfr DGC 5 1).

Esta iniciación a la vida cristiana tiene mucha relación con los sacramentos de iniciación cristiana: Bautismo, Confirmación y Eucaristía.

Los contenidos serán orientados a una "formación orgánica y sistemática de la fe" (CT22); es más que una enseñanza, es un aprendizaje de toda la vida cristiana, una iniciación integral, es una formación básica esencial centrada en lo nuclear de la experiencia cristiana, en las certezas básicas de la fe y en los valores evangélicos fundamentales, en lo que nos es común sin entrar en cuestiones disputadas (Cfr CT 21b).

Signos. Se sugiere en esta etapa realizar la entrega de los Evangelios (RICA 93; MPD 8c).

6.3 Integración a la comunidad

Meta. Lograr que los catequizados se integren en la comunidad cristiana y vivan en comunión y participación.

Descripción. El punto de llegada de este largo camino no es otro que la inserción en la comunidad local y, a través de ella, en la Iglesia Universal. Una comunidad que sea fiel a las funciones sacerdotal, profética y real, es decir, que sea partícipe de los sacramentos, que se nutra de la Palabra de Dios, que de testimonio de fe y caridad y muestre el Espiritu apostólico.

Se trata de una comunidad que vive en medio del mundo y debe animar desde dentro las realidades temporales y ordenarlas de tal forma que se hagan continuamente según Cristo.

La comunidad cristiana es origen, lugar y meta de la catequesis. Así la catequesis como momento en el proceso de Evangelización es un vivir en la comunidad fraterna de discípulos. “La catequesis es por tanto, una acción educativa realizada a partir de la responsabilidad peculiar rica en relaciones, para que los catecúmenos y catequizados se incorporen activamente a la vida de dicha comunidad" (DGC 220); comunidad donde puedan vivir con mayor plenitud posible lo que han aprendido.

“La acción evangelizadora de la Iglesia, y en ella la catequesis, debe buscar más decididamente una sólida cohesión eclesial. Para ello es urgente promover y ahondar una auténtica eclesiología de comunión, a fin de generar en los cristianos una sólida espiritualidad eclesial" (DGC28).

Signos. Se sugieren las entregas del símbolo de la fe como recuerdo gozoso de las maravillas obradas por Dios para la salvación de los hombres y como fuente de alegría; el Padre Nuestro para conocer más profundamente el nuevo Espiritu de hijos.

6.4 Formación para la misión

Meta. Formar a los discípulos de Jesucristo que han seguido un proceso de Evangelización para ser apóstoles de la Buena Nueva que han recibido.

Descripción. La Iglesia existe para evangelizar (Cfr EN 14), esto es, para llevar la Buena Nueva a todos los ambientes de la humanidad y con su influjo transformar desde dentro, renovar la misma humanidad (Cfr EN 18).

El Encuentro con Cristo lleva a una profunda transformación de quienes no se cierran a El. El primer impulso que surge de esta transformación es comunicar a los demás la riqueza adquirida en la experiencia de ese encuentro; no se trata sólo de enseñar lo que hemos conocido sino también, como la mujer Samaritana, hacer que los demás encuentren personalmente a Jesucristo “Vengan a ver" (Jn 4, 29) (Cfr ElA 68).

El proceso de una catequesis bien llevada no vuelve al creyente sobre sí mismo, sino que lo abre al mundo; el discípulo convertido en testigo del Dios vivo ahora será enviado no en nombre propio sino en nombre de la comunidad. Para ser misionero se requiere de una capacitación lo más completa posible, conocer también el mundo donde va a caer la semilla, el tiempo adecuado de la siembra.

Signo. Reconociendo la tradición de la entrega de la Cruz, se puede entregar la cruz o crucifijo como señal de que el cristiano es portador de Jesucristo y que ha de anunciarlo y llevarlo a los demás.


7. EL CATEQUISTA DE ADULTOS

7.1 Su necesidad e importancia

La comunicación de la fe tiene necesidad de una mediación existencial y personal; ninguna forma de catequesis se agota en los métodos, itinerarios, contenidos y objetivos; en toda catequesis auténtica es imprescindible la presencia del catequista.

En nuestros ambientes de tradición cristiana, que están reclamando una Nueva Evangelización, la persona del catequista de jóvenes y de adultos se hacen imprescindibles para animar procesos de catequesis de iniciación. 'Hasta ahora generalmente al decir catequista pensábamos en catequista de niños y adolescentes con esa delicada misión de inculcar las primeras nociones de catequesis y preparar para los sacramentos de Reconciliación, Primera Comunión, y a veces de la Confirmación (Cfr CT 66 a). Ahora estamos asistiendo a un cambio, aunque lento, quizá irreversible de la figura del catequista de adultos. La importancia y la necesidad de este catequista queda atestiguada por la necesidad de un animador en toda acción educativa.

En la catequesis la Iglesia entrega el evangelio que se hace mensaje de vida en el pueblo de Dios por medio de la mente, del corazón, de la palabra y vida de fe del catequista. Aunque hay que reconocer que Dios "es el primer y gran educador de su pueblo" (ChL 61), sin embargo, en el catequista la Iglesia ha depositado la misión de transmitir la fe apostólica. El catequista, en nombre de la Iglesia, es solo un mediador entre Dios y los hombres, un servidor de la Palabra; el catequista, por muy capacitado que esté, no proporciona la fe, ya que ésta es un don gratuito de Dios al que el hombre responde con libertad.

7.2. Su misión: educador básico integral

El catequista de adultos tiene su originalidad desde el carácter propio de la catequesis; no es ni un misionero que anuncia el kerigma, ni dirigente de un movimiento, ni profesor de teología sino el creyente que acompaña la formación básica integral en la fe; es el guía que introduce al cristiano en el misterio de Cristo (Ef 3, 4), es un formador de base que procura iniciar a los catequizandos en todos los aspectos de la vi da cristiana (CF 3 1).

La fuente entonces de su originalidad está en la misión recibida. Se podría decir que tiene una relación pedagógica y al mismo tiempo fraterna con el catequizando; el catequista es maestro y hermano; su misión no es la única que influye en el catequizando porque hay otras influencias educativas en el seno de la comunidad eclesial.

7.3. Su lugar: al servicio de un único ministerio

La catequesis, en especial la de adultos, es una acción que debe ser sostenida y respaldada por toda la comunidad de los fieles, “El pueblo de Dios siempre debe interesarse y mostrar que la iniciación de los adultos es cosa suya" (RICA 41; Cfr. AG 14, CT 16). Aunque toda la comunidad es responsable de la catequesis y todos sus miembros están llamados a dar testimonio de la fe, no todos realizan la misión de ser catequistas; hay un único ministerio catequístico realizado por distintas personas y diversas responsabilidades: el obispo, los presbiteros, los padres de familia, los religiosos y los catequistas laicos.

De esta manera la catequesis de adultos es una responsabilidad compartida; la realizan conjuntamente pero de manera diferenciada. Aquí nos referimos principalmente a los catequistas laicos, con su carácter secular que les es propio, dentro de la común condición de vida en el mundo.

7.4 Su formación

La formación del catequista es un punto medular de los procesos catequísticos. La formación del catequista nace de la convicción de que: "cualquier actividad pastoral que no cuenta para su realización con personas verdaderamente formadas y preparadas pone en peligro su calidad. Los instrumentos de trabajo no pueden ser verdaderamente eficaces si no son utilizados por catequistas bien formados. Por tanto la adecuada formación de los catequistas no puede ser descuidada a favor de la renovación de los textos y de una mejor organización de la catequesis" (DGC 234 no, 72).

Capacitar para transmitir el Evangelio a nombre de la Iglesia. El objetivo de la formación de los catequistas tendrá que ir en una perspectiva cristo céntrica y según la orientación del catecumenado bautismal: Lograr que el catequista pueda animar eficazmente un itinerario catequístico en el que, mediante las necesarias etapas: anuncie a Jesucristo; dé a conocer su vida, enmarcándola en el conjunto de la historia de la salvación; explique su misterio de hijo de Dios, hecho hombre por nosotros; y ayude finalmente, al catecúmeno o catequizando a .identificarse con Jesucristo, en los sacramentos de iniciación. 'La cima y el centro de la formación del catequista es la aptitud y habilidad de comunicar el mensaje evangélico" (DGC 235).

El papel de la comunidad en la formación del catequista. Es en la comunidad cristiana donde el catequista encuentra su propia vocación, allí gesta la conciencia de ser llamado por Dios, se va fortaleciendo en su sentido apostólico participando de un proceso catecumenal en comunión con otros agentes y, desde la comunidad, es enviado.

Su formación es compromiso de toda la comunidad cristiana y ha de expresarse en, desde y por la misma comunidad. Esta debe ofrecer los espacios formativos, las personas expertas, los recursos necesarios y los medios adecuados.

Documentos y artículos varios  

Directorio General para la Catequesis

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La Parroquia

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La catequesis del futuro

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Caminos para la Inculturación de la Catequesis en el Tercer Milenio

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La Catequesis del Tercer Milenio frente a la Ciencia y la Tecnología

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El Catequista y los Desafíos de la Iglesia Misionera

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La Encarnación de Cristo. Experiencia de Dios entre los hombres

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Retos pastorales para la catequesis a la luz de Documento de Santo Domingo

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La Reconciliación con Dios Padre Misericordioso

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Dimensión Ecuménica de la Catequesis

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Identidad del catequista

Un Proyecto Diocesano de Catequesis a la Luz del Directorio General para la Catequesis

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Catequesis Mariana

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Las Sectas un Problema Pastoral

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Dinámica del Grupo ESPAC

El Coordinador ESPAC, un guía bajo la luz de Cristo

FAQ Respuestras a preguntas frecuentes

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La Espiritualidad de Catequista como Apertura al Futuro

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La Lectio Divina

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Constitución "Sacrosanctum Concilium"

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La sagrada liturgia

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¿Que celebramos en la liturgia?

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Catholic Net: Portal bilingue inglés español con noticias y vínculos al mundo católico en el Red.

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Magisterio de Juan Pablo II - Catequesis: Vínculos a documentos compilados por esglesia.org, servicio de referencia con gran cantidad de vínculos clasificados temáticamente.

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Biblioteca Electrónica Cristiana (www.multimedios.org) nos ofrece temas sobre: Magisterio, Nueva Evangelización, Filosofia, Teología, Ciencia y Técnica, Humanidades.

Vaticano- Santo Padre - Curia Romana (www.vatican.va) nos ofrece la vida, el magisterio y la marcha de la Iglesia.

Catequesis. El Portal para catequistas (www.catequesis.net) nos presenta información sobre: Planes y proyectos de catequesis, Materiales y formación para catequistas, Foro sobre catequesis de adultos, Noticias online, Enlaces, Biblioteca.

Doctrina Social de la Iglesia (www.thesocialagenda.com/espanol/index.html) Los estudiantes, profesores y todos aquellos que buscan un mejor conocimiento de la doctrina social de la Iglesia hallarán contenidas en estas páginas los principales documentos del supremo Magisterio que incluye encíclicas papales, cartas apostólicas y documentos conciliares, sobre temas relativos a la política, la economía y la cultura.
 

Equipo de Pastoral Juvenil Coyuca (www.pjcweb.org) La Biblioteca de Pastoral Juvenil surge como un esfuerzo por brindar material didáctico y de apoyo a los asesores, formadores, animadores, coordinadores y a todos los encargados de la evangelización de jóvenes de los diversos movimientos y grupos juveniles alrededor del mundo.